5 claves para lograr un Olivar Sano, Rentable y Sostenible

Cada finca posee unas características agronómicas específicas que condicionan su productividad y rentabilidad, conocerlas en profundidad y determinar sus puntos fuertes y débiles es fundamental para saber cómo y por qué actuar en cada momento. La olivicultura actual requiere a olivicultores y productores gestionar mejor y de manera más precisa sus cultivos y pone a su disposición diversas herramientas que bien utilizadas les permiten conocer el estado real de su olivar, adaptar los tratamientos a sus necesidades y capacidades, asegurar la calidad del aceite de oliva y proteger el medio ambiente. En definitiva, producir con los mínimos riesgos y máximas garantías. 

En este artículo proponemos las principales claves para lograr un Olivar Sano, Rentable y Sostenible. 


1. Determinar los puntos fuertes y débiles de la finca

Una gestión eficiente y rentable del olivar pasa por conocer con exactitud las características de la finca, valorar su estado general, determinar su capacidad productiva y, con ello, marcar el objetivo de producción. Numerosas variables como la ubicación geográfica, orografía, condiciones edafológicas, sistema de cultivo y de riego, el tipo de cultivar, la fertilidad del suelo, la calidad del agua de riego…, entre otras, caracterizan a cada olivar otorgándole unas fortalezas y debilidades intrínsecas que resultan fundamentales conocer y gestionar adecuadamente.

Y para ello, los análisis de precisión se configuran como las herramientas más apropiadas y precisas. Sus resultados e interpretación nos ayudan a identificar los puntos fuertes y débiles, y su origen. Y proporcionan información esencial para el diseño de estrategias y la toma de decisiones adaptadas a cada situación y momento.

2. Asegurar el equilibrio nutricional

Un olivar bien nutrido es un seguro de altas producciones y para lograrlo es necesario:

  • Conocer su estado nutricional.
  • Identificar los desequilibrios nutricionales (excesos o deficiencias).
  • Detectar los nutrientes que actúan como factores limitantes en el desarrollo vegetativo.
  • Evaluar la respuesta a la aplicación de fertilizantes.
  • Anticiparse a las anomalías nutricionales que pueden afectar a la producción.

Recomendamos realizar un análisis foliar o Diagnóstico Nutricional Avanzado «DNA», el mejor método para conocer el estado nutricional del olivo todo el año. Y en base a los resultados y a su correcta interpretación establecer planes de fertilización efectivos.

El análisis foliar es el mejor método para conocer el estado nutricional del olivo todo el año. Y en base a los resultados y a su correcta interpretación establecer planes de fertilización efectivos.

Habitualmente este tipo de analíticas se realizan una vez al año durante el mes de Julio, coincidiendo con el periodo estival del olivo; sin embargo, el DNA permite obtener información nutricional en continuo, es decir, durante todo el año. Por lo que es aconsejable hacer un segundo análisis una vez finalizada la cosecha y, de este modo, conocer el desgaste del olivo y plantear el mejor tratamiento de cara a recuperar las deficiencias nutricionales que normalmente suele tener.

La clave es alcanzar una Nutrición Equilibrada que mantenga e incremente la producción cosecha tras cosecha y evite la vecería.

Como ejemplo: Habitualmente nos encontramos con fincas que se caracterizan por tener un suelo con elevado pH, esto origina problemas de carencia crónicos de Zinc, Hierro y Manganeso que limitan la producción. Mediante la analítica foliar identificamos dichas carencias (principalmente de Zinc y Manganeso) como punto débil prioritario a tratar y recomendamos aplicar, de forma continua, correctores foliares de estos elementos, para corregir la deficiencias y contrarrestar sus efectos.

3. Caracterizar el tipo de suelo

Es esencial identificar el tipo de suelo de cada explotación, su nivel de riqueza, fertilidad y características nutricionales para poder determinar, en primer lugar, cuales son los puntos fuertes y débiles desde el punto de vista edafológico. Y, en segundo lugar, diseñar tratamientos de fertilización y/o fertirrigación adaptados a cada tipología de suelo y finca, con el objetivo de maximizar la producción con el mínimo uso de fertilizantes  y  el menor impacto ambiental.

La herramienta adecuada para determinarlo es el análisis de fertilidad del suelo que proporciona información sobre la textura, nivel de fertilidad, la capacidad absorción de los nutrientes, posibles deficiencias y alteraciones y  cómo condicionan el equilibrio nutricional del olivo.

La riqueza del suelo condiciona la productividad del cultivo.

Como ejemplo: si mediante la analítica se identifica como punto débil una elevada concentración de Calcio en el suelo, lo más probable es la finca tenga graves problemas de absorción de Magnesio y Boro. En este escenario y para neutralizar sus efectos negativos, recomendamos la aplicación de fertilizantes de suelo o fertirriego de elevada concentración de Mg y B.

4. Identificar la idoneidad del agua de riego

La improductividad del olivar de regadío es un hecho cada vez más frecuente. Situación que está directamente relacionada con la calidad del agua destinada al riego y que en la mayoría de los casos suponen un grave riesgo para el olivar. El principal motivo que explica este escenario es la contaminación del bulbo húmedo a tres niveles:

  • Contaminación química: la pérdida de elementos nutritivos como Fósforo, Magnesio, materia orgánica…, el bloqueo de microelementos como Zinc, Hierro, Manganeso…, el aumento de la salinidad del bulbo, la acumulación de elementos fitotóxicos como cloruros o sodio y la alteración de relaciones entre elementos como el Calcio/Magnesio han mermado considerablemente las altas producciones que se obtenían en los primeros años de la puesta en marcha del riego.
  • Contaminación física: este tipo de contaminación se refiere al efecto físico que se produce cuando el suelo se sodifica, limitando la infiltración del agua y originando fenómenos de anoxia lo que provoca, en último término, la  improductividad total de la explotación.
  • Contaminación biológica: causada por el uso continuado de agua de riego de dudosa o mala calidad, el ecosistema edáfico evoluciona hacia un ambiente en el que se favorece la entrada y establecimiento de fitopatógenos como los hongos de agua: Fitóftora y Pythium que causan graves enfermedades.

Hay que tener en cuenta que no todas las aguas son aptas para el riego y que la mayoría suponen un grave riesgo para la productividad del olivar.

Por tanto, recomendamos la realización de análisis de agua de riego para caracterizar su composición (cualidades físico-químicas) y calidad agronómica, detectar niveles de toxicidad y, en base a ello, definir cuáles son sus puntos fuertes y débiles y corregirla en el caso de que puedan afectar negativamente al cultivo.

Como ejemplo: En suelos con poca caliza total, si se riega con agua de baja conductividad y elevada concentración de bicarbonatos, al cabo de cierto tiempo (en función de la intensidad del riego) el suelo se sodificará, es decir, la acumulación de Sodio generará un aumento del pH por encima de  9 afectando a la dinámica de la mayoría de los nutrientes y, al mismo tiempo, el suelo se volverá impermeable originando procesos de hipóxia que volverá al olivar totalmente improductivo.

5. Procurar la salud del olivo

Uno de los escenarios más complejos de abordar es el control de enfermedades, emergentes y reemergentes, que en algunos casos se están propagando rápidamente y de manera muy virulenta mermando poco a poco la salud de nuestros olivos. Situación que pone de relieve la necesidad de vigilancia y control continuo.

En este sentido, cuando se detecten los primeros síntomas visuales o daños en el cultivo es aconsejable realizar un análisis fitopatológico para determinar el estado sanitario del cultivo, identificar enfermedades, confirmar los agentes patógenos causales y evitar errores de diagnóstico. Para determinadas enfermedades, como Repilo plomizo, Antracnosis y Tuberculosis del olivo es interesante realizar un diagnóstico fitopatológico de precisión que permita precisar el tipo de microorganismo patógeno, evaluar el fungicida o funguicidas más efectivos y su capacidad de generar resistencias. Y en base a los resultados, proponer el tratamiento fitosanitario más adecuado, siempre cuando esté justificado.

El Diagnóstico Fitopatológico de Precisión permite de determinar el tratamiento más efectivo contra Repilo plomizo, Antracnosis y Tuberculosis del olivo. 

Igualmente importante es determinar si una enfermedad es endémica o puntual para adaptar el tratamiento y establecer la intensidad de las medidas de control y seguimiento.

Gracias a los avances en olivicultura de precisión existen una herramienta tecnológica de gran utilidad para detectar, prevenir y combatir las principales afecciones del olivar. Hablamos del Riego Inteligente, un sistema de monitorización de fincas a través de sensores, Big Data y Cloud Computing, que si bien su función principal es la gestión eficiente del riego, permite realizar, entre otros aspectos, el seguimiento en continuo de parámetros ambientales y, por tanto, detectar patologías, evaluar su incidencia y prevenir las probabilidades de desarrollo o avance.

El Riego Inteligente es una herramienta de gran utilidad para detectar, prevenir y combatir las principales afecciones del olivar.

En definitiva, detectando las fortalezas y debilidades de cultivo y su origen, manteniendo una nutrición equilibrada y conservándolo sano, lograremos, a medio plazo, un olivar de alto rendimiento.


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