La importancia de la fertilidad química del suelo del olivar

A pesar de ser un recurso esencial para el desarrollo de la vida, el suelo es un medio bastante poco conocido y en los últimos tiempos, un tanto descuidado. Conocer el tipo de suelo, sus características y los factores limitantes que afectan a la producción es imprescindible para diseñar medidas correctoras que mejoren su fertilidad y programar Planes de Fertilización personalizados en equilibrio con el entorno y que garanticen un suelo vivo y sano.


El suelo es un sistema muy complejo que sirve como soporte físico de las plantas, además de servir de almacén de agua y de otros elementos necesarios para el desarrollo de los vegetales. Aun siendo un elemento vital, es un medio bastante desconocido y, con la agricultura intensiva, un tanto descuidado en los últimos años tanto por el agricultor como por el desarrollo tecnológico interesados más por las plantas que por el suelo.

El suelo es un sistema vivo, abierto y dinámico compuesto por materia orgánica e inorgánica, oxígeno, dióxido de carbono, agua, raíces, microorganismos vivos… Todos estos elementos le confieren sus propiedades físicas y químicas. Su adecuada gestión es necesaria para preservar su fertilidad, obtener mejores y mayores producciones y salvaguardar el medio ambiente. Como punto de partida, la caracterización del suelo es imprescindible si queremos conocer el tipo de suelo y sus características, los factores limitantes que afectan a la producción, diseñar medidas correctoras que mejoren su fertilidad y programar planes de fertilización personalizados.

Análisis de fertilidad del suelo 

Es esencial identificar el tipo de suelo de cada finca, su nivel de riqueza, fertilidad y características fisicoquímicas y nutricionales. La herramienta adecuada para determinarlo es el análisis de fertilidad del suelo que proporciona información sobre la textura, el nivel de productividad, la capacidad absorción de los nutrientes, posibles deficiencias y alteraciones y cómo condicionan el equilibrio nutricional del olivo. Este tipo de analítica tiene un doble objetivo:

  • Determinar los puntos fuertes y débiles desde el punto de vista edafológico.
  • Diseñar y elaborar Planes de Fertilización coherentes y adaptadas a cada explotaciónPlanes de Fertilización/Abonado en el caso de fincas de secano y Planes de Fertirriego en explotaciones de riego (que dispongan de las instalaciones apropiadas para la fertirrigación). En ambos casos se debe actuar con la mayor precisión para obtener las máximas producciones, en función de las condiciones edafoclimáticas de la zona y meteorológicas del año, con el mínimo uso de fertilizantes y el menor impacto ambiental.

Los análisis de fertilidad del suelo nos aportan información, la información nos aporta precisión, la precisión nos lleva a tomar decisiones concretas, las decisiones concretas nos permiten acertar y el acierto en nuestras decisiones permite el aumento de la productividad.

En los análisis de suelo se pueden examinar más de 30 parámetros diferentes. Repasamos los que afectan de forma directa al olivo y que además son los utilizados para determinar los puntos fuertes y débiles del suelo. Cuando se estudia la fertilidad del suelo, habitualmente, se trata desde el punto de vista químico, lo que se denomina fertilidad química que hace referencia al pH, conductividad eléctrica, caliza total, materia orgánica… Sin embargo, muy poco se habla de su fertilidad física, como son la estructura, compactación, erosión, encostramiento… que influyen de manera decisiva sobre la aireación, la capacidad de desarrollar raíces, la recarga de agua y el encharcamiento radicular.

Fertilidad Química del suelo

Los principales parámetros químicos del suelo, sus características y puntos fuertes y débiles:

pH: es una medida que indica la acidez o alcalinidad de un suelo. Y en función de la cantidad de pH los suelos pueden ser:

  • Suelos ácidos (pH < 7): se caracterizan por tener poca o ninguna caliza total, por tanto, es posible que haya problemas de falta de potasio, calcio y magnesio. En cambio, los microelementos como el hierro, cobre, manganeso y zinc, si están presentes, son fácilmente asimilables por la planta. Al ser suelos pobres en calcio, y al estar este elemento relacionado con la mayor resistencia a la infección por hongos a través de la pared celular de las células vegetales, el olivo puede sufrir fuertes defoliaciones a consecuencia de repilos y antracnosis. Estos suelos son muy sensibles a la sodificación especialmente si son arcillosos y se riegan con aguas muy bicarbonatadas y con un elevado porcentaje de sodio.
  • Suelos básicos o alcalinos (pH >7): este tipo de suelos son ricos en calcio y la asimilación del magnesio y boro puede estar alterada por la alta concentración de calcio. Por lo general, son pobres en materia orgánica y los microelementos no suelen estar disponibles para la mayoría de las variedades del olivo por lo que puede ser un factor limitante para su desarrollo vegetativo y productivo.
  • Suelos básicos o alcalinos (pH >8,5): predomina el carbonato y bicarbonato sódico, elementos fitotóxicos para el olivo que afectan negativamente a los suelos arcillosos. En estas circunstancias los microelementos están totalmente bloqueados y el olivo sufre severas defoliaciones por desnutrición, asfixia radicular y fitotoxicidad. Esta situación es tanto mayor cuanto mayor sea el pH.

CONDUCTIVIDAD ELÉCTRICA -CE-: se mide en el Extracto de Saturación del suelo. No indica qué tipo de sales tiene el suelo (calcio, magnesio, sodio, potasio, cloruros, sulfatos, carbonatos y bicarbonatos) sino su totalidad. Así, cuanto mayor sea la CE mayor será su salinidad, es decir, mayor concentración de sales habrá en el suelo. Por ello se suele hablar indistintamente de salinidad y conductividad eléctrica. La climatología es un factor a tener en cuenta ya que afecta a la salinidad del suelo, los ciclos de lluvia y sequía influyen en la concentración de sales. La conductividad eléctrica del bulbo húmedo depende directamente de dos factores:

  • Textura del suelo: cuanto más arcilloso sea el suelo más sales retiene y mayor es su CE. Por el contrario, la CE es menor en suelos arenosos.
  • Conductividad del agua de riego: cuanto mayor sea la conductividad del agua, mayor será la salinidad del suelo.

CALIZA TOTAL -CT-: con la medida de la caliza total valoramos la cantidad de Carbonato de Calcio o Magnesio que hay en el suelo, por ello también se denomina Carbonato Total. La caliza total no tiene ninguna función nutritiva para las plantas, únicamente sirve de reservorio para el calcio y magnesio. En el caso del olivar, la CT está directamente relacionada con diferentes aspectos del cultivo:

  • Rendimiento graso de la aceituna: un suelo pobre o nulo en CT muestra un rendimiento graso muy inferior comparado con un suelo con CT elevada (por encima del 40%). Dualidad que incluso se puede producir dentro de la misma finca.
  • Color del suelo: cuanto más rojizos, pardos o negros sean, menor porcentaje de caliza total tendrá. En el otro extremo, los suelos completamente blancos, especialmente en las zonas de los cerros, presentan un índice de caliza total por encima del 50%.
  • Características fisicoquímicas del suelo: La CT influye en las propiedades químicas y físicas del suelo.

 

Suelo con Caliza Total muy alta >50%. Pobre en materia orgánica y exceso de calcio que inducen a problemas de asimilación del boro, hierro, zinc, manganeso y magnesio.

Suelo con Caliza Total normal <20%. En este suelo no se aprecian depósitos de caliza.

Suelo con Caliza Total baja <10%. Los suelos de albero son pobres en calcio y muy susceptibles a sodificarse si se riegan con aguas sódicas o muy bicarbonatadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

MATERIA ORGÁNICA -MO-: participa en la fertilidad tanto química como física del suelo.

Desde el punto de vista químico:

  • La materia orgánica actúa como reservorio principalmente de nitrógeno y en menor medida de fósforo. A efectos prácticos la materia orgánica actúa como un abono de liberación lenta para el nitrógeno.
  • Aumenta la fertilidad del suelo ya que al tener carga negativa puede retener y poner a disposición de las plantas cationes como calcio, magnesio, potasio, zinc, manganeso, hierro… Además, la elevada concentración de materia orgánica y/o arcilla favorece la retención de los fertilizantes aportados con mayor eficacia, tanto los sólidos como los aplicados vía riego, lo que se traduce en mayor rentabilidad de las aportaciones.
  • Permite el desarrollo de microrganismos como trichoderma, aspergilus, micorrizas, pseudomonas, bacillus… que solubilizan nutrientes, estimulan el desarrollo de raíces y producen antibióticos que controlan la población de microorganismos fitopatógenos como Verticillium, Fusarium, Fitóftora, Pitium

Desde el punto de vista físico:

  • Mejora la estructura del suelo favoreciendo la formación de agregados que permiten la aireación y el drenaje del suelo lo que disminuye el riesgo de hipoxia (falta de oxígeno en el suelo) y potencia el desarrollo de las raíces.
  • Mejora la infiltración del suelo. Los suelos ricos en materia orgánica favorecen la entrada del agua y el movimiento en su interior, promoviendo la acumulación de agua y su disponibilidad para las plantas.
  • Favorece la retención del agua y actúa como un aislamiento térmico e hídrico en la superficie por lo que el agua está sujeta a menor pérdida por transpiración.

FÓSFORO DEL SUELO: es un elemento fundamental para el desarrollo de las plantas y en el suelo se encuentra en dos formas:

  • Inorgánico: sólo una parte del fósforo inorgánico total es asimilable por la plantas. A esta fracción se denomina Fósforo asimilable o soluble.
  • Orgánico: esta fracción no es asimilable por las plantas. Actúa como reservorio de fósforo que al mineralizarse se transforma en fósforo inorgánico, haciéndose una parte de este asimilable o soluble. Las principales fuentes de fósforo orgánico en el suelo son los fosfatos de inositol, fosfolípido y ácidos nucleicos que tiene su origen en la materia orgánica.

En cuanto a la relación – Fósforo y pH-, el Fósforo asimilable o soluble del suelo tiende a precipitar cuando el pH es superior a 7, el calcio forma fosfatos cálcicos que son insolubles y no pueden ser absorbidos por la raíces. En suelos con pH inferiores a 4 se forman fosfatos de hierro o aluminio que son igualmente insolubles.

CAPACIDAD DE INTERCAMBIO CATIÓNICO -CIC-. Método de valorar la fertilidad del suelo.

La capacidad de intercambio catiónico de un suelo no es más que una forma indirecta de analizar la fertilidad del suelo. El suelo presenta cargas negativas que se asocian con las cargas positivas de los elementos, principalmente, calcio, magnesio, amonio, potasio, sodio, hierro, zinc, manganeso. Pues bien, con la CIC tratamos de valorar las cargas negativas del suelo y su fertilidad, ya que cuanto más fértil sea un suelo, más cargas negativas tendrá. Conviene recordar que en un suelo las cargas negativas las aporta las arcillas y el humus procedente de la descomposición de la materia orgánica. La única manera de aumentar o mantener la fertilidad de los suelos es aplicar materia orgánica o promover aquellas prácticas culturales que vayan dirigidas a aumentarla.

TEXTURA DEL SUELO: la textura de los suelos expresa en porcentaje la cantidad de Arena, Limo y Arcilla que tiene un suelo. Y en función de estos porcentajes, los suelos se clasifican como Arenosos, Francos o Arcillosos. La textura influye sobre las siguientes propiedades:

Porosidad: desde el punto de vista agrícola, los poros son muy importantes para la retención del agua, la aireación y el desarrollo de las raíces. Según el tipo de suelo así será el tamaño de los poros:

  • El suelo arenoso tiene un tamaño de poro grande pero escaso en cantidad. Este tamaño impide la retención del agua sin embargo están muy bien aireados.
  • Los suelos arcillosos presentan numerosos poros, pero de tamaño pequeño.
  • El suelo franco, al ser una combinación de arenas y arcillas, muestra un tamaño de poro mediano.

Capacidad de Intercambio Gaseoso: es imprescindible que en el suelo/bulbo húmedo haya oxígeno para que las raíces puedan respirar, en caso contrario las raíces mueren y con ellas el árbol. Por tanto, cuanto mayor es el tamaño del poro mayor es la aireación, como en el caso de los suelos más arenosos. Por el contrario, en los arcillosos, con tamaño de poro pequeño, se pueden producir procesos de hipoxia o asfixia radicular si se producen encharcamientos.

Capacidad de retención de agua: a diferencia de la aireación, cuanto más pequeño es el tamaño del poro más cantidad de agua acumula y mayor fuerza de retención existe respecto a los suelos de partículas de tamaño grande. Así, los suelos arcillosos son los que más cantidad de agua retiene y con mayor fuerza, por este motivo tienden a encharcarse. En cambio, los suelos arenosos son incapaces de acumular gran cantidad de agua y al retenerla lo hacen con poca fuerza por lo que no se produce encharcamientos; no obstante, es fácil que los árboles sufran fuerte estrés hídrico a menos que se rieguen abundantemente. La situación intermedia se produce en los suelos francos que con numerosos poros de tamaño mediano no tienden a encharcarse, retienen gran cantidad de agua y lo hacen con una fuerza intermedia, por lo que los olivos en estos suelos tienen mayor reserva y disponibilidad de agua.

Acumuladores de nutrientes: cuanto más fina es la textura de un suelo, mayor es la cantidad de elementos que quedan retenidos en la superficie de las partículas que lo componen, de esta forma impiden que se pierdan por percolación y aumenta la probabilidad de que sean absorbidos por el árbol a través de procesos de intercambio iónico. Visto lo anterior, la textura del suelo está relacionada no sólo con la fertilidad química del suelo sino también con su fertilidad física.

En el siguiente artículo, analizamos la Fertilidad Física del suelo.

Recomendamos la lectura de artículo «El impacto del agua de riego en olivar».

¿Quieres conocer la fertilidad del suelo de tu olivar, te ayudamos?


Fuentes
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  • BARRANCO, R. FERNÁNDEZ-ESCOBAR, L. RALLO “El cultivo del olivo” Mundiprensa. Madrid (España). 2008
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