La lucha contra la Lepra del olivo

Considerada como una enfermedad emergente, la Lepra del olivo constituye una nueva amenaza para la salud del olivar. El desconocimiento que se tiene del ciclo biológico del patógeno y de las estrategias para su control, unido a la escasa eficacia de los fungicidas cúpricos, explicaría su alta incidencia en fincas comerciales. Para poder combatirla, iniciamos un estudio in vitro del efecto de distintos fungicidas sobre el hongo lo que nos ha permitido determinar tratamientos más eficaces.


Sobre la enfermedad

La Lepra del olivo es una enfermedad fúngica ampliamente extendida en el olivar a nivel mundial causada por el hongo Neofabraea vagabunda (anamorfo: Phlyctema vagabunda). Inicialmente, en los años 80, en España se consideró una afección poco relevante dada su baja incidencia. Sin embargo, los nuevos síntomas en ramas y hojas, además de los conocidos en aceitunas la han convertido en una enfermedad emergente de importancia elevada debido su rápido desarrollo, desconocimiento de la patogénesis y las escasas medidas para su control.

Son varios los factores determinantes de esta emergencia, se habla de la intensificación del cultivo, que en las plantaciones de alta densidad hay un potencial daño de Lepra, y de la mecanización, como la poda y la recolección, que incrementan las heridas en las ramas aumentando el riesgo de infección. Por lo que estamos observando en campo, desde hace tiempo, tanto en cultivos intensivos como tradicionales, de diferentes variedades, en diferentes zonas geográficas y con distintas intensidades de mecanización, la virulencia y rápida de expansión de la enfermedad está más relacionada con la falta de especificidad y efectividad de los fungicidas cúpricos disponibles. Este fue el motivo de iniciar un Estudio in vitro del efecto de fungicidas sobre Lepra que más adelante desarrollamos.

Por lo que observamos en campo, la virulencia y rápida de expansión de la Lepra del olivo está más relacionada con la falta de especificidad y efectividad de los fungicidas cúpricos disponibles. 

Sintomatología y Patogénesis de N. vagabunda

El síntoma principal, y más grave, aparece en los frutos mostrando una podredumbre similar a la de la Antracnosis o Aceituna Jabonosa causada por Colletotrichum spp (Trapero y Blanco, 2004). En la actualidad la enfermedad se manifiesta en ramas, a modo de chancros, y en hojas, provocando intensas defoliaciones, debilitamiento y la pérdida de vigor del olivo.

En las aceitunas, tanto verdes como maduras, presentan lesiones necróticas circulares de pocos milímetros de diámetro, deprimidas, de color marrón oscuro, limitadas por un reborde más oscuro y circundadas un halo clorótico, que terminan momificándose parcial o totalmente y posterior caída (Trapero y Blanco, 2008). Además, el deterioro del fruto afecta negativamente a la producción y a la calidad del aceite.

Síntomas en fruto

Lesiones en hojas

Chancros en ramas

 

 

 

 

 

 

 

En las hojas se aprecian pequeñas lesiones cloróticas redondeadas, de alrededor de 3-4mm de diámetro, a finales del invierno y comienzo de la primavera, que progresan hacia la necrosis durante la primavera y hasta el verano, originando incluso el agujereado de la hoja. En ramas, se observan chancros redondeados y superficiales de 0,5-3cm de diámetro, que se desarrollan a partir de alguna herida previa a la penetración de patógeno y que causan la muerte de ramillas.

El ciclo biológico del hongo es poco conocido. Las últimas investigaciones apuntan a que el mayor índice de infección en hojas y ramas se produce durante el invierno y la primavera, más concretamente entre la recolección de los frutos y la fructificación de la siguiente campaña. Y para que se produzca, ya sea en fruto, hojas o ramas, es necesaria la presencia de heridas y unas condiciones de agua libre, humedad cercana al 100% y temperatura entre 0 y 30ºC, relativamente bajas comparado con otros patógenos del olivo, siendo la óptima de 18,5-20ºC. (Rooney-Latham et al., 2013; Romero et al., 2015).

Tratamiento y medidas de control

Sobre las estrategias de control aún se sabe poco. Como otras enfermedades fúngicas, se recomienda, a nivel cultural medidas que favorezcan la ventilación de los árboles, así como la eliminación de los frutos momificados y ramillas afectadas que pueden actuar como fuente de inóculo. A su vez, una selección estratégica de variedades, evitando las altamente susceptibles como la Arbequina, Arbosana, Picual, Hojiblanca o Blanqueta.

Los fenómenos meteorológicos como las heladas, el granizo o las picaduras de insectos pueden facilitar la infección si se dan las condiciones de temperatura y humectación adecuadas. 

La recolección mecanizada puede causar numerosas heridas en las ramas, por lo tanto, para controlar el desarrollo de la enfermedad se requieren de medidas que incluyan una adecuada protección de dichas lesiones.

En cuanto al control químico, la aplicación de fungicidas cúpricos presenta escasa eficacia frente a N. vagabunda lo que explicaría el repunte de la Lepra en olivares comerciales en los que se aplica un alto número de tratamientos de cobre y pone de relieve la falta de herramientas de que dispone el olivicult@r para combatirla.

El repunte en olivares comerciales en los que se aplica un alto número de tratamientos de cobre pone de relieve la falta de herramientas de que dispone el olivicult@r para combatir la enfermedad. 

Estudio in vitro del efecto de fungicidas sobre Neofabraea vagabunda. Efecto Fungicida – Efecto Fungistático

Dada la pobre eficacia de los fungicidas cúpricos, nos planteamos el estudio in vitro del efecto de algunos de los compuestos más empleados y verificar su “Efecto Fungicida o Fungistático”* frente al hongo. Y de este modo, dar respuesta a las necesidades del olivicultor.


*Es importante aclarar los términos Fungicida y Fungistático. El primero, mata al hongo y el segundo, inhibe su actividad, en mayor o menor medida, pero no lo mata.

Para el ensayo empleamos diez de los fungicidas más utilizados y los aplicamos sobre el hongo N. vagabunda, en fase de crecimiento activa, a las concentraciones indicadas por el MAPA para el olivo y se realizaron un total de 4 medidas, entre diciembre de 2018 y enero 2019. Tras finalizar los días de exposición del fitopatógeno, procedimos a determinar si la acción de los compuestos ensayados era fungistática o fungicida. De esta forma, concluimos que seis de los diez compuestos consiguen reducir el crecimiento del hongo, en condiciones in vitro, con un PIC por encima del 80%. Por tanto, podemos afirmar que el efecto de todos los fungicidas ensayados es Fungistático y aunque consigue contener el crecimiento del fitopatógeno no llega a matarlo por completo. Estos resultados están directamente relacionados con la rápida expansión de la Lepra. 

Tabla de efectividad fúngica

Ninguno de los fungicidas cúpricos ensayados tiene efecto fungicida sobre el hongo, solo detienen su crecimiento. 

Avanzando con la investigación, decidimos combinar diferentes compuestos cúpricos con fungicidas orgánicos de nueva generación y enfrentarlos al hongo, a las concentraciones permitidas por el MAPA, a distintos tiempos exposición. Y, de esto modo, confirmar posibles tratamientos alternativos más eficacesLos resultados obtenidos in vitro son muy interesantes y es que a partir de 2 horas de exposición algunos tratamientos tienen efecto fungicida y matan al hongo, acción que no ocurre con los tratamientos cúpricos tradicionales.

La combinación de diferentes compuestos cúpricos con fungicidas orgánicos de nueva generación, in vitro, tienen efecto fungicida y matan al hongo, acción que no ocurre con los tratamientos cúpricos tradicionales.

Efecto de la combinación de compuestos sobre Lepra. La primera fila corresponde a los controles, la primera columna a diferentes combinaciones de fungicidas y las columnas de izquierda a derecha los tiempos de exposición 0h, 2h, 4h, 6h y 24h. Podemos observar que a partir de tiempo de exposición de 2 horas el tratamiento tiene efecto fungicida.

 

Para combatir la Lepra del olivo aún queda mucho por investigar, principalmente conocer al hongo en profundidad, su patogénesis, los factores de desarrollo… de tal manera que se puedan definir estrategias de control específicas, ya sean culturales, biológicas o químicas, más eficaces.

En la lucha contra las enfermedades del olivar del tipo tuberculosisantracnosis o lepra siempre recomendamos hacer un Diagnóstico Fitopatológico de Precisión que confirme la enfermedad, plantear estrategias de control culturales y métodos preventivos avanzados. Y solo cuando esté justificado, aplicar tratamientos fungicidas o fitosanitarios, siempre asegurando la calidad del fruto, 0 impacto medioambiental y garantizando la seguridad del aceite.


¿Tu olivar presenta síntomas de Lepra, te ayudamos?


Fuentes:
  • La lepra del olivo, una enfermedad emergente. Síntomas de la enfermedad, agente causal y métodos de control. Romero, M.C. Raya, L.F. Roca, J. Moral, A. Trapero. Grupo de Patología Agroforestal, Departamento de Agronomía. ETSIAM. Universidad de Córdoba.
  • El cobre: materia activa básica en el control del olivo. Roca, J.; Agustí, C.; Trapero, A. Departamento de Agronomía. ETSIAM. Universidad de Córdoba.
  • Biology and control of Neofabraea leaf and twig lesions of oli olives in California. Florent Trouillas. UC Davis, Plant Pathology. Kearney Agricultural Research and Extension. M. T. Nouri, UCD; R. Travadon, UCD; J. Moral, UCD, D. Lightle, UCCE; B. Aegerter, UCCE; J. Adaskaveg, UCR.