Sobre Verticilosis se ha investigado y escrito mucho. Existen cientos de investigaciones centradas en entender el hongo y cómo se comporta con el objetivo de buscar la solución que acabe con esta enfermedad tan extendida y devastadora. Sin embargo, la realidad es que, a día de hoy, no se ha encontrado la fórmula efectiva para lograrlo.

A nivel de campo la identificación del hongo debería ser prioritario para poder manejar y controlar la propagación de la enfermedad y limitar su impacto.


 

SOBRE VERTICILLIUM DAHLIAE 

Es el hongo de suelo responsable de la Verticilosis del olivo considerada la enfermedad más importante y devastadora a nivel mundial debido a los altos niveles de mortalidad y reducción de la producción que ocasiona. Su propagación está relacionada a las nuevas plantaciones, en la mayoría de los casos de alta densidad, en suelos infectados con huéspedes del hongo como el algodón u otro tipo de hortalizas, el movimiento de material vegetal contaminado como hojas, ramas e inflorescencias dentro de la propia finca procedente de fincas con historial de enfermedad, la implementación del riego y/o el uso de material vegetal viverista infectado, entre otros factores. Este patógeno puede sobrevivir en el suelo más de 14 años en forma de microesclerocios, incluso en ausencia de plantas huéspedes; El micelio del hongo tiene la capacidad de infectar a la planta a través de las raíces sanas o por heridas. Después de la invasión de la raíz, pasa al sistema vascular y coloniza el resto del árbol mostrando síntomas aéreos característicos. Los aislados de Verticillium dahliae se pueden clasificar en dos grupos según la virulencia de sus ataques y severidad de los síntomas que producen:

  1. Patotipo Defoliante (D), altamente virulentos que inducen una rápida pérdida de hojas, siendo muy difícil la recuperación del árbol que muere en poco tiempo.
  2. Patotipo No Defoliante (ND), virulencia moderada que pueden producir una muerte lenta del árbol, aunque con frecuencia los olivos se recuperan de la infección.

Su rápida propagación está relacionada a las nuevas plantaciones, en la mayoría de los casos de alta densidad, en suelos infectados, la implementación del riego y/o el uso de material vegetal viverista infectado.

SÍNTOMATOLOGÍA

Los olivos infectados con Verticillium dahliae presentan unos síntomas característicos:

  • Decaimiento lento del árbol.
  • Momificado de las inflorescencias, permaneciendo adheridas a las ramas al igual que las hojas más jóvenes en los ápices de los brotes.
  • Rápida clorosis y necrosis de las hojas, enroscadas en forma tubular y rápida seca de brotes y ramaje, empezando desde la punta hasta la base de las ramas.
  • Defoliación de las hojas viejas.
  • Los frutos se arrugan y se secan.
  • Oscurecimiento del xilema, aunque este síntoma no ocurre siempre.

En olivos jóvenes se produce la muerte del árbol entero, mientras que en olivos adulto se seca parcialmente. Los síntomas suelen ser más frecuentes y graves en las estaciones húmedas, o en áreas donde el suelo es excesivamente húmedo, haciéndose más patente en aquellas plantaciones de alta densidad y en las que se emplean altas dotaciones de riego. Algunos de estos síntomas son compartidos con otras enfermedades causadas por los hongos Fusarium sp, Phytophthora sp o Pythium sp, e incluso con determinadas deficiencias nutricionales lo que genera cierta confusión y en ocasiones lleva a actuar erróneamente favoreciendo la proliferación de la afección. De aquí la importancia de su identificación para saber a lo que nos enfrentamos y cómo proceder adecuadamente.

Algunos síntomas son similares a los provocados por hongos edáficos y a determinadas deficiencias nutricionales lo que genera cierta confusión. De aquí la importancia de su identificación para saber a lo que nos enfrentamos y cómo proceder adecuadamente.

IDENTIFICACIÓN

El aislamiento e identificación de Verticillium puede realizarse a partir de suelo o material vegetal infectado.

En suelo, los factores más importantes que determinan el desarrollo de la Verticilosis son la cantidad del hongo presente en el suelo (densidad de inóculo) y su virulencia. Conocer ambos factores previamente a la plantación son esenciales para determinar el nivel de riesgo y las estrategias de control. Sin embargo, para la estimación cuantitativa de la densidad de inóculo se han desarrollado multitud de métodos que suelen ser poco determinantes debido a la complejidad de obtener una densidad de inóculo homogénea. Esto es, podemos muestrear en una zona que no haya inóculo y, sin embargo, sí que haya presencia de microesclerocios en ese suelo, dando un resultado de falso negativo. Por tanto, la identificación de VD en suelo no resulta del todo concluyente.

En material vegetal, concretamente en ramas afectadas, el diagnóstico de Verticillium es determinante. Y es que en la zona de transición entre la parte seca y parte aún verde de la rama afectada es donde encontramos un gran acúmulo de microesclerocios y micelio del hongo que va avanzando por el xilema propagando la infección. Es en esa zona donde es posible determinar su presencia o ausencia de forma más efectiva, además de poder determinar de forma cualitativa la densidad de inóculo.

Secuenciar el hongo aislado para determinar si se trata del patotipo Defoliante o No defoliante no es relevante a nivel agronómico, ya que, además de poder apreciarse en la propia sintomatología del árbol, no nos es de ninguna utilidad a la hora de tratar la infección, puesto que, se trata de la misma enfermedad y en ambos casos se deben de seguir las mismas medidas preventivas. En Andalucía existe una clara prevalencia del patotipo defoliante frente al no defoliante.

La mejor época para su aislamiento es en primavera, cuando mayor actividad biológica alcanza el hongo debido a las temperaturas suaves y el incremento de la humedad relativa causada por las lluvias estivales. Sin embargo, en verano, debido a las altas temperaturas y la baja humedad relativa, el hongo ralentiza su crecimiento entrando en parada biológica. Esto es extensible a todos los hongos y bacterias fitopatógenas.

La identificación de VD puede realizarse a partir de suelo o material vegetal infectado. En suelo no es del todo concluyente pero en ramas afectadas es determinante.

MEDIDAS DE CONTROL

La necesidad de encontrar una solución efectiva o tratamiento de naturaleza química para combatir la Verticilosis ha generado multitud de sugerencias y recomendaciones generalizadas con determinados productos, especialmente fortificantes o estimuladores del crecimiento de la planta a base de microorganismos, que en la mayoría de los casos carecen de base científico-técnica y cuya eficacia no consta que haya sido demostrada. Si a esto se suma la escasa disponibilidad de sustancias activas fitosanitarias autorizadas en olivar en la Unión Europea y las indicaciones por parte de la Comisión Europea de usar productos de base biológica, el manejo y control de la enfermedad es harto complicado.

La propia naturaleza del hongo y su característica patogénesis; su capacidad de supervivencia en el suelo mediante microesclerocios, su alta capacidad de infecciosa y su crecimiento confinado en el xilema de su huésped durante la fase parasítica de su ciclo vital que impide poder acceder a él mediante fungicidas aplicados tópicamente, determinan la estrategia de control integrado de la enfermedad.

Algunas medidas preventivas básicas a tener en cuenta son:

  • Evitar plantaciones en suelos infectados o con historial susceptible de serlo.
  • Solarizar de manera general o localizada cuando se haya certificado la presencia del inóculo y/o la aplicación de productos o enmiendas eficientes y autorizados.
  • Utilizar material de plantación certificado libre de Verticillium dahliae.
  • Emplear variedades de olivo resistentes o de menor grado de susceptibilidad al hongo. Hay que matizar que a pesar de haber variedades resistentes no existe ninguna que sea inmune. Y no siempre los cultivares más resistentes tienen las características agronómicas deseadas por el agricultor. Como sucede con el frantoio, que es una de las más resistentes a la enfermedad, pero tarda mucho en entrar en producción, retrasando la obtención de beneficios.

El uso de plantones injertados ha demostrado ser poco efectivo a medio plazo. Según los estudios de la Unidad de Excelencia María de Maeztu – Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba (DAUCO) los patrones resistentes no fueron capaces de evitar la infección del árbol y, al cabo del tiempo, la mortalidad de árboles fue igual para aquellas variedades susceptibles plantadas solas y para las que fueron plantadas sobre patrones resistentes. Así el injerto de picual (susceptible) en frantoio (resistente), retrasó la aparición de los síntomas de la enfermedad, pero a los 4 años todas las combinaciones habían desarrollado los síntomas graves de la enfermedad y tuvieron una mortalidad muy similar. Aun así, no se encontraron rastros del patógeno en el patrón resistente que pareció restringir la colonización por parte del hongo, pero, una vez que éste pasa a la variedad injertada se desencadenan los síntomas a gran velocidad.

Existen multitud de recomendaciones para combatir la VD con determinados productos, especialmente fortificantes o estimuladores del crecimiento de la planta a base de microorganismos, que en la mayoría de los casos carecen de base científico-técnica y cuya eficacia no consta que haya sido demostrada.

CONTROL BIOLÓGICO

En el contexto de una olivicultura más sostenible y gracias a los avances en investigación, una de las medidas de mayor utilidad para el establecimiento de una estrategia de control biológico es el uso de antagonistas microbianos con potencial como agentes de control biológico (ACBs) de la enfermedad. Hasta ahora, sólo un pequeño grupo de especies bacterianas y fúngicas han demostrado ser antagonistas efectivos de V. dahliae; y de ellas, sólo un reducido número ha mostrado capacidad de biocontrol eficiente de la enfermedad causada por este patógeno en diferentes huéspedes como consecuencia de diversos mecanismos como síntesis de sustancias antimicrobianas, enzimas líticas o micoparasitismo. Sin embargo, en estrategias que persiguen el uso de microorganismos como agentes de biocontrol no existe correlación entre el antagonismo in vitro del ACB sobre el patógeno y actividad de biocontrol in vivo. Es decir, no existe bibliografía concluyente que asegure de forma científico-técnica que haya una aplicación de estos microorganismos eficaz contra la Verticilosis.

Dentro de esta línea de investigación, algunos estudios recientes como el “Control biológico de la verticilosis en plantones de olivo mediante aislados de Pseudomonas spp” en el que se ha estudiado el efecto de la aplicación de aislados de Pseudomonas fluorescens y P. putida obtenidos de raíces de olivo de producción viverista para fomentar la protección del plantón contra la enfermedad durante la fase de propagación; o el estudio del comportamiento de Trichodermas sobre el crecimiento y evolución de Verticillium dahliae; avanzan en la búsqueda de soluciones efectivas para el control de origen biológico.

Otra línea de investigación muy prometedora es el estudio de mejora genética de variedades de olivo que posean resistencias genéticas a Verticilosis como se muestra en el trabajo “Análisis de diversidad de nucleótidos de genes candidatos para la resistencia al marchitamiento por Verticillium en olivo” mediante el cual, han logrado identificar varios genes que confieren a diferentes variedades una resistencia innata a Verticillium dahliae, la cual se puede utilizar para seleccionar variedades genéticamente resistentes.

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