El endurecimiento del hueso es una fase clave dentro del desarrollo del fruto. Durante este periodo se mantiene el crecimiento, se consolida la relación entre hueso y pulpa y el árbol debe sostener la carga con los recursos disponibles.


El endurecimiento del hueso (BBCH 75) corresponde a una fase avanzada del desarrollo de la aceituna. En este momento, el fruto alcanza aproximadamente el 50 % de su tamaño final y comienza la lignificación del hueso, que ya presenta resistencia al corte. Aunque suele considerarse una etapa menos crítica que la floración o el cuajado, no debe interpretarse como una fase sin riesgo. Durante este periodo se mantiene el crecimiento del fruto, se consolida la relación entre pulpa/hueso y el árbol debe sostener la carga con los recursos disponibles. En condiciones normales, el olivo puede tolerar cierto déficit moderado durante esta fase. Sin embargo, cuando coinciden temperaturas elevadas, baja humedad relativa, viento seco o escasa reserva de agua en el suelo, el margen de seguridad se reduce y pueden aparecer pérdidas de calibre, arrugado de fruto, caída fisiológica o menor desarrollo de pulpa.

QUÉ OCURRE EN ESTA FASE

El fruto se encuentra en pleno desarrollo. El hueso inicia su endurecimiento y pasa progresivamente de una estructura tierna a un tejido lignificado. Este proceso requiere de una demanda importante de agua, nutrientes y fotoasimilados.

En esta fase se producen varios procesos simultáneos:

  • crecimiento activo de la aceituna;
  • inicio de la lignificación del hueso;
  • competencia entre fruto, brotes y reservas del árbol;
  • necesidad de mantener transporte de agua y carbohidratos hacia el fruto;
  • ajuste fisiológico de la carga según el estado hídrico y nutricional del árbol.

El punto clave es que el hueso puede avanzar en su lignificación, aunque la pulpa reduzca su crecimiento si el árbol entra en estrés. Por eso, un episodio de calor o déficit hídrico en esta fase puede no detener el endurecimiento del hueso, pero sí limitar el calibre final de la aceituna.

IMPORTANCIA AGRONÓMICA 

Esta etapa marca una transición importante dentro del desarrollo del fruto. A partir de este momento, el crecimiento de la aceituna queda condicionado por la capacidad del árbol para mantener actividad fotosintética, absorción radicular y transporte de asimilados. Su importancia agronómica se resume en tres aspectos:

  1. Consolidación de la estructura del fruto. El hueso empieza a lignificarse y se define parte de la arquitectura interna de la aceituna.
  2. Mantenimiento del crecimiento de la pulpa. Si el árbol dispone de agua y funcionalidad suficiente, la pulpa continúa desarrollándose. Si el estrés es intenso, puede reducirse el crecimiento y comprometer el calibre.
  3. Ajuste de la carga. En árboles con mucha aceituna, poca reserva hídrica o baja masa foliar activa, puede producirse caída fisiológica adicional.

Por tanto, el objetivo técnico no es estimular de forma agresiva, sino mantener el árbol funcional y reducir factores de estrés.

EFECTOS DEL ESTRÉS INTENSO

Cuando en esta etapa coinciden temperaturas de 38–41ºC, o incluso superiores, con humedades relativas del 10–20%, el árbol queda sometido a un estrés hídrico-atmosférico elevado. Estas condiciones incrementan la demanda evaporativa. El olivo responde cerrando estomas para reducir la pérdida de agua. Esta respuesta es defensiva, pero tiene consecuencias fisiológicas:

  • disminuye la fotosíntesis;
  • se reduce el transporte de agua y nutrientes hacia el fruto;
  • baja el movimiento de fotoasimilados;
  • se limita el crecimiento celular de la aceituna;
  • aumenta la competencia entre fruto, brotes y reservas;
  • puede incrementarse la caída de frutos si la carga es alta o la reserva hídrica es baja.

En esta situación, el riesgo principal no es solo el calor, sino la combinación de alta temperatura, baja humedad relativa, radiación intensa y baja disponibilidad de agua en el suelo.

Los efectos y consecuencias más frecuentes sobre la aceituna:

  • Efecto: parada temporal del crecimiento. Consecuencia: puede reducir el calibre final si el estrés se prolonga.
  • Efecto: arrugado o pérdida de turgencia. Consecuencia: puede ser reversible si el árbol recupera por la noche. Un fruto ligeramente arrugado por la tarde puede recuperarse si el árbol dispone de agua y baja la demanda nocturna. Si el arrugado persiste por la mañana, la situación indica un estrés más severo.
  • Efecto: caída fisiológica de frutos. Consecuencia: más probable en árboles con alta carga o baja reserva hídrica.
  • Efecto: menor relación pulpa/hueso. Consecuencia: el hueso progresa, pero la pulpa puede quedar limitada.
  • Efecto: golpe de sol o asurado. Consecuencia: riesgo en frutos expuestos, especialmente en orientaciones sur y oeste.
  • Efecto: menor eficiencia nutricional. Consecuencia: la raíz absorbe peor si falta humedad o hay estrés severo.
  • Efecto: pérdida de potencial productivo. Consecuencia: por menor calibre, caída o incapacidad de sostener la carga.

En esta etapa el riesgo principal no es solo el calor, sino la combinación de alta temperatura, baja humedad relativa, radiación intensa y baja disponibilidad de agua en el suelo.

MANEJO EN OLIVAR DE RIEGO 

El objetivo debe ser mantener una humedad estable en la zona radicular activa. Aunque el endurecimiento del hueso permite cierto margen para estrategias de riego deficitario controlado, con temperaturas extremas y humedad relativa muy baja no conviene aplicar restricciones severas.

Principales recomendaciones:

  • evitar déficits hídricos intensos;
  • ajustar frecuencia y dosis según textura, profundidad efectiva y demanda climática;
  • aumentar vigilancia en suelos arenosos, someros o pedregosos;
  • evitar riegos excesivos que provoquen asfixia radicular;
  • revisar uniformidad de riego y sectores con menor vigor;
  • utilizar sensores de humedad y seguimiento visual del árbol;
  • no incrementar la salinidad de la solución nutritiva con fertirrigaciones agresivas.

El riego en esta fase no debe buscar forzar el crecimiento, sino proteger el fruto y mantener la funcionalidad del árbol.

MANEJO EN OLIVAR DE SECANO

En secano, la situación es más delicada porque el árbol depende de la reserva hídrica acumulada en el suelo. Si esa reserva se agota, el olivo reduce actividad fisiológica, limita el crecimiento del fruto y puede desprender parte de la carga.

En estas condiciones, las recomendaciones son claras:

  • no laborear durante episodios de calor intenso;
  • conservar cubierta seca o restos vegetales que protejan el suelo;
  • evitar desbroces agresivos que dejen el suelo completamente expuesto;
  • no realizar podas en verde ni intervenciones que aumenten la exposición del fruto;
  • evitar fertilizaciones de choque;
  • no aplicar tratamientos foliares concentrados o mezclas con riesgo de fitotoxicidad;
  • vigilar especialmente suelos someros, laderas, zonas pedregosas y árboles con alta carga.

En secano, el objetivo no es estimular el cultivo, sino reducir pérdidas, conservar humedad y evitar cualquier manejo que aumente el estrés.

En ambos casos (riego y secano), y en esta fase, sería recomendable aplicar extracto de algas asociado a osmorreguladores, especialmente si el cultivo se encuentra sometido a estrés térmico o hídrico. Esta combinación puede contribuir a mejorar la respuesta fisiológica de la planta, favorecer el equilibrio osmótico y reducir el impacto del estrés sobre el desarrollo del fruto. No obstante, es importante prestar atención a la calidad y composición real de los osmorreguladores utilizados, ya que no todos los productos presentan la misma eficacia ni generan siempre el efecto esperado. La recomendación sería emplear formulaciones contrastadas, bien caracterizadas y adaptadas al momento fenológico y al estado del cultivo.

FERTILIZACIÓN DURANTE EL ENDURECIMIENTO DEL HUESO 

La fertilización debe ser prudente y basada en diagnóstico. No es una fase para aplicar nutrientes de forma indiscriminada, especialmente si el árbol está bajo estrés térmico o hídrico. Los nutrientes de mayor interés son:

  • Potasio: clave en regulación hídrica, transporte de fotoasimilados y desarrollo del fruto.
  • Calcio: relacionado con estabilidad de tejidos, siempre que haya raíz activa y agua disponible.
  • Magnesio: importante para la actividad fotosintética.
  • Nitrógeno: necesario en equilibrio, pero un exceso puede aumentar vigor y demanda hídrica.
  • Boro y zinc: relevantes en fases previas y en funcionalidad metabólica, pero deben manejarse con diagnóstico.

En situaciones de calor extremo, conviene evitar fertirrigaciones de alta conductividad y aplicaciones foliares salinas o concentradas. Más fertilización no implica mejor respuesta si el árbol no puede absorber correctamente. Los tratamientos foliares con temperaturas elevadas y humedades relativas muy bajas aumentan el riesgo de fitotoxicidad, deben realizarse solo si existe una justificación técnica clara.

Conviene evitar: 

  • aplicaciones en horas centrales;
  • cobres, azufres o aceites en condiciones de calor; mezclas complejas; correctores salinos concentrados;
  • tratamientos foliares sobre árboles con estrés evidente; aplicaciones con viento seco o baja humedad relativa.

Si el tratamiento es imprescindible, debe realizarse a primera hora del día, con buena calidad de agua, dosis ajustada y evitando mezclas innecesarias.

CONCLUSIÓN TÉCNICA

El endurecimiento del hueso no significa que el fruto haya dejado de ser sensible. La aceituna sigue creciendo y necesita agua, fotoasimilados y una raíz funcional para mantener el desarrollo de la pulpa y alcanzar un buen calibre final.

En condiciones de calor extremo y baja humedad relativa, el árbol entra en una estrategia defensiva: cierra estomas, reduce fotosíntesis y limita el transporte de recursos hacia el fruto. Si el estrés se prolonga, pueden aparecer pérdida de turgencia, menor calibre, caída fisiológica y reducción del potencial productivo.

La clave es proteger el fruto, mantener la funcionalidad del sistema suelo-raíz-copa y tomar decisiones ajustadas a la situación real de cada parcela.


¿Quieres saber cómo consolidar el desarrollo del fruto, hablamos?


Artículos relacionados
Olivicultura de Precisión. La nueva era del olivar

La OP permite a los productores gestionar mejor y rentabilizar sus explotaciones.

El Olivar que habla, ya es una realidad!

Una herramienta de gran utilidad para la monitorización del cultivo.

Diagnóstico Nutricional Avanzado

La mejor herramienta para conocer el estado nutricional del olivo todo el año.

Estrategias de Fertirriego del Olivar

Los principales métodos de fertirriego del olivar.